La dimisión ocurre en medio de protestas, juicio político y tras la detención de directivos bancarios; Pedro Alliana asumirá la presidencia hasta 2028.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia el 5 de noviembre de 2026, en medio de una crisis nacional derivada de la intervención del Ueno Bank. La institución bancaria, vinculada al Grupo Vázquez —del cual Peña fue accionista hasta marzo de 2025—, fue intervenida por el Banco Central paraguayo luego de que su índice de solvencia cayera a menos de la mitad del mínimo legal permitido.
La revisión oficial detectó créditos otorgados a empresas relacionadas con el grupo controlador que no fueron debidamente revelados, así como deficiencias en la documentación de operaciones. Esta situación dejó a aproximadamente 2.9 millones de usuarios sin acceso a sus cuentas, lo que provocó protestas en el país y la renuncia del titular del Banco Central paraguayo.
Ocho directivos de Ueno Bank fueron detenidos como parte de las investigaciones. Legisladores acusaron a Peña de posibles conflictos de interés debido a sus antiguos vínculos empresariales, acusaciones que él rechazó. Peña declaró que su renuncia busca preservar “la estabilidad de nuestro país, la paz social y la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas”. Ofreció disculpas a la población y solicitó que se garantice la devolución de los depósitos a los afectados.
La Cámara de Diputados aprobó el juicio político contra Peña con 78 votos a favor y ninguno en contra. El proceso fue turnado al Senado para su revisión. Tras la renuncia, el vicepresidente Pedro Alliana quedó como sucesor previsto para completar el periodo presidencial hasta agosto de 2028.
