El derrame ocurrido el 6 de agosto de 2014 en la mina Buenavista del Cobre provocó una fuerte afectación económica en los comerciantes de productos regionales de la cuenca del Río Sonora. Durante el primer año posterior al desastre ambiental, las ventas de estos productos disminuyeron hasta un 50%, principalmente por la pérdida de confianza de los consumidores.
El impacto del derrame en la economía local
El accidente consistió en el vertido de aproximadamente 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre acidulado al arroyo Tinajas, que posteriormente contaminó los ríos Bacanuchi y Sonora, afectando a varios municipios de la región. Aunque los productos regionales no sufrieron contaminación directa, la percepción de riesgo entre los compradores generó un rechazo significativo.
Comerciantes como Gisela Durazo, con casi 30 años de experiencia en la venta de productos provenientes de municipios como Ures, Baviácora y Moctezuma, relataron que los consumidores dejaron de adquirir alimentos tradicionales como chiltepín, quelites, bledos y jamoncillo por temor a la contaminación.
Recuperación tras la difusión de estudios científicos
La disminución en las ventas se debió principalmente a la desconfianza, no a una afectación real en los productos. Estudios químicos realizados posteriormente confirmaron que los alimentos no estaban contaminados. La difusión de estos resultados en medios locales contribuyó a recuperar la confianza de los consumidores.
Según Durazo, la recuperación comenzó cerca de un año después del derrame, cuando la información sobre la seguridad de los productos se volvió más accesible. Actualmente, la comercialización de productos regionales en municipios afectados se desarrolla con normalidad, reflejando una recuperación paulatina tras casi 12 años del desastre.
