Claudia Sheinbaum presentó su Informe de Gobierno el 7 de septiembre de 2026, en un formato que generó críticas por su contenido y forma. La presidenta, primera mujer en ocupar la Presidencia de la República, realizó un mitin mediático en Palacio Nacional a las 11:00 horas, mientras que el acto constitucional de entrega del informe ante el Congreso de la Unión se diferió a las 17:00 horas y se llevó a cabo a través de un emisario.
El informe se centró en los logros alcanzados durante su administración, dejando de lado los problemas y pendientes. Esta decisión fue cuestionada por analistas que consideran que el Congreso fue tratado como una oficialía de partes de segunda categoría, al no recibir la entrega directa del informe.
El artículo 69 de la Constitución establece la obligación del Ejecutivo de entregar el Informe de Gobierno ante el Poder Legislativo, lo que no se cumplió en forma tradicional. El autor del análisis señala que, a diferencia de la entrega breve y escrita realizada por Ernesto Ruffo Appel en 1989, el formato y contenido del informe de Sheinbaum no rompieron con el ritual presidencial tradicional.
Durante el mitin en Palacio Nacional, funcionarios, invitados y personajes presentes aplaudieron y celebraron el evento, que fue percibido más como un acto mediático que como una rendición de cuentas formal.
Este formato y contenido han generado un debate sobre la rendición de cuentas y el respeto al acto constitucional en la política mexicana.
