De Victoriano Huerta a la actualidad, el concepto de traición a la patria ha marcado la historia política mexicana y su legislación.
A lo largo de la historia de México, varios personajes han sido señalados como traidores a la patria debido a sus acciones políticas y militares que impactaron el rumbo de la República. Entre los casos más emblemáticos figura Victoriano Huerta Márquez, militar originario de Colotlán, Jalisco, quien en 1913 planeó un golpe de Estado contra el presidente electo Francisco I. Madero, con apoyo del embajador estadounidense Henry Lane Wilson. Huerta fue responsable del asesinato de Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez en febrero de ese año. Tras gobernar México por más de un año, Huerta huyó en julio de 1914 a España y luego residió en varias ciudades de Estados Unidos, donde murió de cirrosis hepática en El Paso, Texas, en 1916.
Otro personaje central es Antonio López de Santa Anna, quien ocupó la presidencia de México en 11 ocasiones entre 1833 y 1855, acumulando nueve años en el poder. Durante sus mandatos, México perdió los territorios de California, Arizona, Nuevo México y Utah ante Estados Unidos. Santa Anna, tras ofrecer sus servicios a Benito Juárez desde La Habana y ser rechazado, regresó a México sin grado militar y falleció en Ciudad de México en 1876; sus restos y los de su esposa Dolores Tosta reposan en el panteón del Tepeyac.
Juan Nepomuceno Almonte, hijo de José María Morelos, fue dirigente conservador y promotor del Imperio de Maximiliano de Habsburgo. Almonte fue candidato presidencial en tres ocasiones y representante de Maximiliano ante Napoleón III para solicitar la permanencia de tropas francesas en México. Falleció en París en 1869.
Miguel Miramón, presidente de México a los 26 años en 1859 con apoyo conservador, también respaldó el Imperio de Maximiliano y combatió a Benito Juárez y los liberales. Fue fusilado el 19 de junio de 1867 en el Cerro de las Campanas, Querétaro, junto a Maximiliano y Tomás Mejía. Sus restos fueron trasladados a la catedral de Puebla en 1896. Tomás Mejía, nacido en Querétaro en 1820, tuvo una carrera militar destacada y apoyó el Imperio; fue fusilado junto a Miramón y Maximiliano.
Agustín de Iturbide, nacido en Morelia, Michoacán, fue emperador de México entre 1822 y 1823 y depuesto por los liberales. El Congreso lo declaró traidor y fuera de la ley en abril de 1824; fue aprehendido y fusilado el 19 de julio de ese año tras regresar a México por Soto la Marina, Tamaulipas.
Desde la caída de Victoriano Huerta, ningún presidente mexicano ha sido acusado formalmente de traición a la patria. Sin embargo, el artículo 108 constitucional establece que el presidente puede ser imputado y juzgado por este delito durante su encargo. En tiempos recientes, el término ha sido utilizado en contextos políticos, como en acusaciones contra legisladores opositores a la Cuarta Transformación y contra un ex fiscal de Chihuahua por colaborar con agentes estadounidenses en una operación antidrogas. Además, el gobernador panista de Querétaro, Mauricio Kuri, fue criticado por invitar al embajador de Estados Unidos a un evento de seguridad.
