La presidenta Claudia Sheinbaum anunció un nuevo esquema de negociación con los sindicatos magisteriales, centrado en acuerdos tripartitos entre el gobierno federal, las organizaciones sindicales y las autoridades estatales, para atender los conflictos con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
Sheinbaum reconoció que el modelo previo de diálogo con la CNTE no logró disminuir las tensiones ni las protestas en diversas entidades, por lo que ahora se buscará respetar la representatividad de los trabajadores en cada estado. La CNTE representa poco más del 9% del magisterio, mientras que el SNTE mantiene la titularidad del contrato colectivo desde hace más de siete décadas y cuenta con liderazgo en más de 60 secciones sindicales.
La CNTE surgió en 1979 en el sur de México, principalmente en Chiapas y Tabasco, como respuesta a la inflación y al alto costo de vida en esas regiones. Desde entonces, sus demandas se han centrado en la democratización sindical y el aumento salarial, aunque con el tiempo ha extendido su influencia a estados como Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Puebla.
Históricamente, el SNTE ha tenido un dominio consolidado, con líderes como Carlos Jonguitud Barrios y Elba Esther Gordillo, quienes negociaron con distintos gobiernos federales para mantener estabilidad en el sector educativo. A pesar de ello, la CNTE ha logrado avances significativos en varias entidades, manteniendo un papel activo en las movilizaciones magisteriales.
Con la llegada de Morena al poder en 2018, se derogó la reforma educativa de Peña Nieto, y se incorporaron representantes de la disidencia magisterial en la Secretaría de Educación Pública, sin que esto haya logrado frenar las manifestaciones. Por su parte, el SNTE ha renovado sus liderazgos, con Alfonso Cepeda como dirigente y senador plurinominal promovido por Morena.
