Reducir apenas un minuto el tiempo de cada traslado en la Zona Metropolitana del Valle de México tendría un valor económico cercano a 4 mil 500 millones de pesos al año, de acuerdo con un ejercicio realizado por César Velázquez, académico de Economía de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.
Horas para llegar a casa, avenidas saturadas, accidentes, obras, marchas y bloqueos forman parte de la movilidad cotidiana de millones de personas. Pero detrás de las molestias existe también un costo económico que pocas veces se dimensiona.
El cálculo realizado por el especialista parte de aproximadamente 34.5 millones de viajes diarios en la Zona Metropolitana del Valle de México, con base en la Encuesta Origen-Destino.
Si cada uno de esos desplazamientos pudiera reducirse solamente un minuto, en conjunto se recuperarían 34.5 millones de minutos diarios, equivalentes a unas 575 mil horas.
Para estimar el valor económico de ese tiempo, Velázquez tomó como referencia el PIB per cápita de la Ciudad de México y del Estado de México, además de alrededor de 200 días laborales al año.
El resultado: cerca de 4 mil 500 millones de pesos anuales por apenas un minuto menos en cada viaje.
“Es un cálculo sencillo que puede sofisticarse, pero nos da una idea del enorme valor económico que tiene un solo minuto en la movilidad cotidiana de la ciudad”, explicó el académico.
Más de dos horas al día sólo para trasladarse
El impacto resulta todavía más evidente al observar cuánto tiempo destinan algunas personas al transporte.
De acuerdo con Velázquez, un viaje promedio en la zona metropolitana puede durar entre 40 y 45 minutos, pero para quienes viven en las periferias un solo recorrido puede alcanzar aproximadamente 80 minutos.
Eso significa que ir al trabajo y regresar a casa puede consumir hasta 160 minutos diarios, es decir, más de dos horas y media únicamente en traslados.
A ese tiempo pueden sumarse retrasos ocasionados por accidentes, manifestaciones, obras, inundaciones, baches o congestionamientos.
Y el costo no es exclusivamente económico.
“El tiempo es el recurso más escaso que tenemos los seres humanos. El día tiene 24 horas y el año 365 días, y eso no cambia para nadie, sin importar su nivel de ingresos”, señaló el especialista.
Las horas utilizadas en el transporte son también tiempo que deja de destinarse al descanso, la convivencia familiar, el estudio o actividades personales.
Hasta un bache tiene un costo
El especialista señala que no solamente los grandes bloqueos generan pérdidas.
Un bache sin reparar, un tope mal ubicado o una intervención vial deficientemente planeada puede añadir segundos o minutos al recorrido de miles de personas.
Individualmente parecen retrasos menores, pero al multiplicarse diariamente por miles de vehículos pueden representar una cantidad considerable de tiempo perdido.
Desde el punto de vista económico, el tráfico también constituye una externalidad negativa: cada vehículo que ingresa a una vialidad congestionada puede incrementar el tiempo de desplazamiento de los demás usuarios.
Sin embargo, el problema no puede atribuirse exclusivamente al automóvil. Muchas personas recurren a él porque determinados trayectos en transporte público pueden resultar más largos o complicados.
Por ello, Velázquez plantea que las decisiones de movilidad deben analizarse como parte de una red completa y acompañarse de estudios que permitan determinar cuánto tiempo ahorran —o agregan— las intervenciones urbanas.
Recuperar tiempo también mejora la calidad de vida
El ejercicio de los 4 mil 500 millones de pesos no significa que esa cantidad se pierda directamente cada año, sino que sirve para dimensionar económicamente el valor del tiempo colectivo.
Y ahí está el dato más relevante: en una metrópoli donde se realizan decenas de millones de desplazamientos diariamente, incluso pequeñas mejoras pueden producir un impacto considerable.
Ahorrar un minuto parece poco para una persona. Multiplicado por 34.5 millones de viajes, representa 575 mil horas recuperadas en un solo día.
En movilidad, unos cuantos minutos pueden hacer una enorme diferencia.
