En Sonora no existe un registro público, único y actualizado que concentre los derrames tóxicos ocurridos en la entidad, a pesar de que en las últimas décadas se han registrado varios incidentes ambientales relevantes. Esta situación fue destacada por Pamela Ibarra Dávila, presidenta de la asociación civil Cultura Verde, durante una conferencia sobre el tema.
Incidentes ambientales destacados en Sonora
El derrame más grave registrado en Sonora ocurrió el 6 de agosto de 2014 en la mina Buenavista del Cobre, ubicada en Cananea. En ese evento se liberaron aproximadamente 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre acidulado, equivalentes a unos 40 millones de litros. El contaminante alcanzó el arroyo Las Tinajas y posteriormente los ríos Bacanuchi y Sonora, afectando a comunidades que dependen de estos cuerpos de agua para actividades domésticas, agrícolas y ganaderas.
Este derrame representó un riesgo para la salud pública debido a la posible exposición de la población a sustancias tóxicas presentes en el agua y el suelo.
En enero de 2015, otro derrame ocurrió en la unidad minera Noche Buena, en Caborca, donde se liberaron cerca de 82 mil litros de solución cianurada. Dos meses después, en marzo de 2015, se registró un derrame en Cananea de alrededor de 180 mil litros de solución de cobre altamente ácida, con un pH entre 1.5 y 2. Esta sustancia recorrió aproximadamente 2.6 kilómetros por el cauce conocido como El Tordillo.
Derrame reciente y riesgos asociados
El más reciente incidente tuvo lugar en el municipio de Naco, donde se derramaron aproximadamente 59 mil litros de hidrosulfuro de sodio, una sustancia corrosiva y tóxica utilizada en procesos industriales de minería. Tras el derrame, las lluvias aumentaron el riesgo de que el producto se dispersara hacia arroyos, sedimentos o mantos acuíferos, incrementando el peligro ambiental.
Falta de transparencia y recomendaciones
Pamela Ibarra Dávila señaló que no existe un archivo que documente todos los incidentes ni que permita conocer cuáles fueron atendidos adecuadamente. Además, lamentó la ausencia de estudios públicos que muestren el impacto real de estos derrames en el medio ambiente y la salud de las comunidades.
La presidenta de Cultura Verde hizo un llamado a las autoridades ambientales para que publiquen los resultados de los análisis realizados al agua, suelo y aire tras los derrames. También recomendó a la población mantenerse alejada de las zonas afectadas y evitar la exposición de menores de edad a sustancias químicas peligrosas.
Finalmente, insistió en la necesidad de fortalecer los protocolos de atención a emergencias ambientales en Sonora para prevenir y mitigar los daños causados por futuros incidentes.
