El aumento de la polarización social y política ha generado un clima de división y confrontación que impacta en la convivencia diaria.
Este fenómeno se observa en distintos ámbitos, donde discursos y acciones fomentan el resentimiento y la intolerancia entre grupos diversos.
La propagación de mensajes negativos y la falta de diálogo contribuyen a profundizar las diferencias, afectando la cohesión social y el entendimiento mutuo.
