El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) enfrenta actualmente retos significativos que afectan la calidad y oportunidad en la atención médica a sus derechohabientes.
Desde su creación en 1959, el ISSSTE ha protegido a cerca de 14 millones de mexicanos, complementando la cobertura del IMSS, que atiende a 79 millones, y contribuyendo a la seguridad social del 72% de la población nacional.
El origen del ISSSTE se remonta a iniciativas presidenciales de la posrevolución, con reformas legales impulsadas por Adolfo López Mateos para garantizar derechos sociales a los trabajadores estatales. Sin embargo, desde sus inicios, la institución ha enfrentado críticas y resistencias, tanto del sector privado como por factores políticos y sindicales.
Actualmente, el ISSSTE debe atender un creciente número de pacientes con enfermedades crónicas como diabetes, cáncer y problemas cardiovasculares, que requieren tratamientos continuos y atención especializada constante.
La saturación en consultas, cirugías y suministro de medicamentos se ha agravado por la reducción presupuestal federal, el aumento en la demanda y el deterioro de la infraestructura médica, lo que genera demoras y descontento entre los usuarios.
Además, la desaparición en 2018 de las delegaciones regionales del ISSSTE ha complicado la gestión local de recursos y servicios, afectando la capacidad de respuesta en estados como Sonora.
En este contexto, es fundamental que los legisladores federales reconozcan estas dificultades para asignar recursos adecuados y garantizar la continuidad y mejora de los servicios de salud para los trabajadores al servicio del Estado.
