El 12 de julio es una fecha que invita a reflexionar sobre la ética en el derecho sucesorio, a través de la poesía andaluza y su simbolismo. Héctor Rodríguez Espinoza, maestro jubilado con más de 50 años en la Universidad de Sonora, retoma el poema “Ahora me toca a mí” de Rafael de León para abordar temas sobre la herencia y la relación entre padres e hijos.
Este poema, emblemático en la cultura andaluza, presenta un monólogo dramático donde un padre, tras años de sacrificio en el campo, decide disfrutar su fortuna en contraste con sus hijos, quienes representan una generación ociosa y desagradecida. La obra utiliza símbolos como el sombrero cordobés, el campo, los hijos “señoritos” y el abogado para expresar tensiones entre autenticidad, poder y justicia.
El sombrero simboliza la identidad y autoridad popular del padre, mientras que el campo y sus elementos reflejan el esfuerzo y la conexión con la tierra. Los hijos y sus lujos representan la ingratitud y superficialidad, y el abogado encarna la justicia formal que el padre rechaza en favor de una justicia más divina y popular.
Finalmente, el disfrute del padre con toros, vino y música representa una reivindicación del derecho al placer y a una vejez digna tras años de sacrificio. El poema cuestiona la idea del padre como proveedor eterno y plantea un cambio generacional donde el individuo reclama su derecho a vivir plenamente.
