Las recientes lluvias en Hermosillo han generado un aumento en los reportes de drenajes colapsados y derrames de aguas residuales en diversas colonias, lo que representa un riesgo sanitario para la población. Hasta el momento, se han registrado alrededor de 20 quejas relacionadas con esta problemática.
Riesgos de salud por contacto con aguas residuales
El doctor Jesús Sánchez Colín, médico internista con especialidad en infectología, explicó que el principal peligro radica en el contacto directo con las aguas residuales o en la contaminación del suministro de agua potable. Señaló que esto puede provocar enfermedades como gastroenteritis, infecciones en la piel, conjuntivitis y dermatitis.
“La afección es cuando se tiene contacto directo o cuando esta agua residual puede filtrar al agua potable (…) ahí sí podría haber problemas gastrointestinales”, detalló el especialista. Además, advirtió que el contacto con la piel puede causar infecciones y la ingestión de agua contaminada puede derivar en cuadros diarreicos que incluso podrían provocar deshidratación.
Microorganismos y proliferación de vectores
El químico biólogo clínico Enoc Hernández Montiel agregó que las aguas residuales favorecen la presencia de microorganismos causantes de enfermedades gastrointestinales y afecciones cutáneas. Destacó que las aguas estancadas también propician la proliferación de mosquitos transmisores de dengue, zika y chikungunya.
“Hay muchos tipos de microorganismos que pueden proliferar en aguas estancadas, causando enfermedades gastrointestinales (…) también el ser humano al estar en contacto con este tipo de aguas pudiera presentar dermatitis”, explicó Hernández Montiel.
El mal olor que emanan estas aguas es un indicador de descomposición química, lo que alerta sobre la presencia de contaminación y la necesidad de evitar el contacto con ellas.
Grupos vulnerables y medidas preventivas
Los sectores más vulnerables a enfermar por esta situación son niñas y niños menores de cinco años, adultos mayores y personas con diabetes, así como quienes padecen enfermedades cardiovasculares o hepáticas.
Para reducir el riesgo sanitario, las autoridades y expertos recomiendan evitar el contacto con aguas residuales, extremar la higiene de manos y alimentos, y atender de manera oportuna los derrames para evitar la propagación de enfermedades.
