El juniorismo político, caracterizado por la influencia de familiares directos en cargos públicos, ha sido un tema recurrente en México, especialmente en los últimos años. En Sonora, este fenómeno tiene antecedentes históricos que reflejan distintas formas de participación política familiar.
Un ejemplo temprano es Rodolfo Elías Calles, hijo del expresidente Plutarco Elías Calles, quien fue gobernador de Sonora entre 1931 y 1935. Destacó por su cercanía con el presidente Lázaro Cárdenas y su contribución al desarrollo empresarial y agrícola en la región, además de su papel en la política local como presidente municipal de Cajeme.
En la política nacional, figuras como Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, hijo de Lázaro Cárdenas, se distinguieron por construir su carrera política después del fallecimiento de su padre, llegando a ser gobernador, senador y candidato presidencial, además de impulsar la transición democrática en México.
Otros casos incluyen a Miguel Alemán Velasco, gobernador de Veracruz e hijo del expresidente Miguel Alemán Valdés, y Álvaro Obregón Tapia, gobernador de Sonora y descendiente del expresidente Álvaro Obregón. Sin embargo, algunos expresidentes como Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón no permitieron que sus hijos ocuparan cargos públicos relevantes.
En contraste, durante la llamada “Cuarta Transformación” ha aumentado la atención sobre el juniorismo político, en particular por la participación de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, en actividades relacionadas con obras públicas y cargos dentro del partido Morena, lo que ha generado debate en la opinión pública.
