La construcción del Hospital de Ures en Sonora comenzó oficialmente con el banderazo de inicio encabezado por el gobernador Alfonso Durazo. La obra contempla una inversión inicial de poco más de 500 millones de pesos para la primera etapa.
El hospital está diseñado para atender a personas afectadas por el derrame tóxico en el Río Sonora. Originalmente se anunció una capacidad para 60 camas, pero la primera fase contempla 14 camas censables para pacientes hospitalizados. El resto de las áreas serán destinadas a atención temporal.
No hay claridad sobre la fecha para desarrollar la segunda etapa del hospital. Además, el monto de inversión solo cubre la construcción del inmueble, sin incluir equipamiento médico, laboratorios, mobiliario ni tecnología especializada.
Los Comités de Cuenca del Río Sonora mantienen expectativas y preocupaciones respecto al proyecto y la remediación ambiental. Durante los últimos 11 años se han realizado diversos estudios y muestreos, pero no se ha logrado una remediación integral del derrame.
El diagnóstico de Semarnat en 2023 señala que metales pesados como cadmio, cromo y manganeso permanecen en distintos puntos de la cuenca. Los habitantes han solicitado información sobre los resultados recientes de muestreos de agua, suelo y alimentos, sin obtener respuesta.
En cuanto a la infraestructura para el tratamiento de agua, se prometieron inicialmente 36 plantas de tratamiento, pero el plan actual contempla 16 plantas tratadoras y 16 sistemas de desinfección. No se ha explicado la distribución técnica de estas plantas en las comunidades.
Existe incertidumbre sobre la contratación de personal médico especializado para el hospital, ya que las autoridades han reconocido dificultades para cubrir plazas en unidades rurales.
También se ha señalado la falta de transparencia en el convenio firmado entre Grupo México y el Gobierno Federal sobre los compromisos financieros para concluir el proyecto hospitalario.
Los Comités de Cuenca han hecho un llamado a las autoridades federales y estatales para que el hospital sea concluido, equipado, puesto en funcionamiento con especialistas y que se transparenten los recursos y compromisos relacionados.
La construcción del Hospital de Ures representa un avance en la atención a la comunidad afectada por el derrame tóxico, aunque persisten dudas sobre su desarrollo integral y la remediación ambiental en la región.
