El Gobierno federal ha puesto en marcha el Plan México, que contempla la intervención en más de cinco mil kilómetros de carreteras con el objetivo de reactivar la economía nacional. Esta estrategia busca brindar certidumbre y facilitar la inversión privada en un contexto económico complicado.
Especialistas destacan que el plan representa un esfuerzo importante para reducir la tramitología y agilizar los procesos, lo que facilitará que la iniciativa privada participe activamente en proyectos de infraestructura. Ricardo Trejo, director general de la consultora Forecastim, señaló que la medida es relevante ante el escenario macroeconómico negativo que enfrenta México, con una proyección de contracción económica o estancamiento para el primer trimestre del año.
Trejo explicó que el sector privado absorberá el 56% de las inversiones en infraestructura carretera, lo que tendrá un efecto multiplicador en la economía. Por su parte, Gerardo Herrera, experto en negocios de la Universidad Iberoamericana, indicó que la implementación de una ventanilla única permitirá reducir los tiempos de aprobación y trámites, pasando de meses a semanas, eliminando así los cuellos de botella que retrasan la ejecución de proyectos ya listos.
Herrera destacó que los principales obstáculos para la inversión en México son el marco jurídico, la inseguridad y la lentitud en los trámites para la realización de obras. Además, señaló que aunque se pone especial atención a la inversión extranjera, que representa menos del 20% del total, la inversión nacional enfrenta mayores barreras.
Respecto a los plazos para concluir los proyectos del Plan México, especialmente en el sector carretero, se busca finalizar antes del término del actual sexenio. Sin embargo, expertos advierten que estos proyectos suelen requerir continuidad transexenal para evitar inauguraciones apresuradas o infraestructuras inconclusas.
Finalmente, Trejo enfatizó que la falta de recursos públicos limita la viabilidad de la política social y que el crecimiento económico del país será menor al 1% este año, cuando se necesitaría un crecimiento cercano al 3%. Por ello, la inversión privada es fundamental para impulsar la economía mexicana.
