Ernestina y Consuelo Murillo Talamante destacan como figuras clave en la historia educativa y social de Huatabampo, Sonora, especialmente en el ámbito de la educación rural durante el siglo XX.
Aunque Huatabampo nunca ha tenido una presidenta municipal en sus 128 años de existencia, mujeres como las hermanas Murillo han dejado una huella importante en la comunidad a través de su trabajo en la alfabetización y la educación.
Ernestina Murillo, próxima a cumplir 99 años, y su hermana Consuelo, quien falleció a los 90 años, fueron becarias del programa educativo impulsado por el presidente Lázaro Cárdenas para combatir el alto índice de analfabetismo en México y Sonora, que superaba el 80% en ese momento.
Ambas estudiaron en la Escuela Normal Rural de Camichín, Jalisco, una institución emblemática fundada en 1930 para formar maestros rurales. Esta escuela, ubicada en una exhacienda, fue pionera en la formación de educadores en zonas rurales y su legado continúa en la Escuela Normal Rural “Miguel Hidalgo” en Jalisco.
Tras su formación, regresaron a Huatabampo durante la administración del gobernador Anselmo Macías, donde Ernestina se dedicó a la alfabetización en comunidades como Moroncárit y Navovaxia, contribuyendo al desarrollo educativo en zonas rurales del municipio.
El contexto en que vivieron fue un Huatabampo con limitados servicios básicos, calles sin pavimentar, y enfrentando enfermedades endémicas, lo que resalta aún más el valor de su labor y compromiso social.
