La construcción del nuevo hospital en Ures comenzará próximamente, aunque persiste la desconfianza entre los habitantes de la cuenca del Río Sonora debido a promesas incumplidas desde el derrame tóxico de 2014.
Valente Romo Ruiz, vocero de la comunidad afectada, señaló que aunque la obra responde a una demanda histórica, la población mantiene escepticismo por la falta de avances en la reparación integral del daño ambiental y social.
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes adjudicó el contrato para la obra, con una inversión de 452 millones de pesos, al consorcio formado por ASCH, S.A. de C.V. y Regiomontana de Construcciones y Servicios, S.A. de C.V., con un plazo de ejecución de 273 días naturales, estimándose la finalización para abril de 2027.
La empresa ganadora, RECSA, con sede en Monterrey y Ciudad de México, tiene más de 25 años de experiencia en proyectos de infraestructura, incluyendo el sector salud. ASCH, por su parte, ha trabajado en obras carreteras, petroleras y hospitalarias, y ha recibido contratos públicos en diversas entidades del país.
Sin embargo, ASCH fue señalada por la Auditoría Superior de la Federación por pagos indebidos en la obra del Acueducto Yaqui en Cajeme, con un probable daño a la Hacienda Pública Federal superior a 2 millones de pesos.
Romo Ruiz enfatizó que la comunidad no rechaza el hospital, sino que exige resultados concretos y transparencia, recordando que otros compromisos, como la construcción de plantas potabilizadoras, han sido reducidos sin explicación clara, lo que genera incertidumbre.
Además, persisten preocupaciones sobre la salud pública, especialmente por la posible presencia de metales pesados en la sangre de los habitantes, sin que se haya logrado una reparación integral tras la contaminación.
La ubicación del hospital también genera controversia, ya que se planea construir en el terreno donde quedó inconcluso un hospital previo que nunca entró en funcionamiento.
