La mochila debe incluir agua, alimentos no perecederos, documentos y artículos esenciales para enfrentar desastres naturales.
Contar con una mochila de emergencia con provisiones básicas para 72 horas es fundamental para que los hogares puedan enfrentar desastres naturales como sismos, incendios e inundaciones. La recomendación, dirigida a la población de Hermosillo y Sonora, forma parte de los protocolos habituales de prevención y no responde a una alerta mundial específica.
La mochila de emergencia debe contener agua potable y alimentos no perecederos, así como documentos de identificación y fotografías familiares. También se recomienda incluir una linterna, radio de baterías y silbato, además de prendas para cubrirse y alimento para mascotas. Es importante no añadir encendedores o cerillos para evitar riesgos de fugas de gas durante una contingencia.
La preparación de la mochila debe ser parte de un plan preventivo diseñado por todos los habitantes del hogar. Se aconseja asignar responsabilidades familiares para la carga del equipaje y el cuidado de las mascotas en caso de evacuación. La identificación de riesgos dentro y alrededor del domicilio es otro paso relevante en la preparación ciudadana para emergencias.
La revisión y sustitución de productos próximos a caducar, así como la comprobación de baterías, debe realizarse cada seis meses para asegurar la funcionalidad de la mochila. Según especialistas, la llamada “mochila de vida” es una herramienta universal para situaciones de emergencia y su correcta preparación puede marcar la diferencia en la seguridad familiar.
