La Casa Blanca prepara medidas ejecutivas para mantener políticas clave ante posible mayoría demócrata tras las elecciones del 3 de noviembre.
Donald Trump advirtió que ejercerá su poder de veto para frenar iniciativas legislativas de los demócratas si estos logran el control del Congreso en las elecciones intermedias del 3 de noviembre de 2026. El presidente declaró que, en caso de perder las mayorías republicanas en la Cámara de Representantes y el Senado, se convertirá en ‘Mr. Veto’, anticipando una estrategia de bloqueo legislativo. Trump consideró que esta postura podría forzar a los legisladores demócratas a negociar acuerdos con su administración, y señaló que mantendría el veto durante uno o dos meses antes de buscar consensos.
La Casa Blanca, por su parte, prepara medidas para gobernar sin el Congreso mediante el uso de facultades ejecutivas, con el fin de sostener las principales políticas de Trump sin necesidad de nuevas leyes. Desde abril de 2026, Stephen Miller y Russell Vought colaboran con el equipo legal de la Casa Blanca para identificar acciones ejecutivas que el presidente podría implementar de manera unilateral. Entre las opciones analizadas se encuentran la imposición de nuevos aranceles a importaciones de minerales críticos y turbinas eólicas, restricciones de visas para estudiantes internacionales y trabajadores extranjeros temporales, así como medidas para reducir costos de vivienda y construcción.
El equipo legal encabezado por Will Scharf revisa hasta dónde puede llegar legalmente el presidente y cómo defender sus decisiones ante posibles impugnaciones judiciales. Además, se estudia el uso de recursos federales previamente aprobados y la modificación de reglas de asignación de subsidios para dar mayor participación a funcionarios políticos.
Para que los demócratas tomen el control de la Cámara de Representantes, necesitan ganar cuatro escaños adicionales, y en el Senado requieren una ganancia neta de cuatro lugares para superar la mayoría republicana. Las encuestas favorecen a los demócratas en la Cámara, mientras que la contienda por el Senado permanece cerrada. Una victoria demócrata podría bloquear iniciativas legislativas de Trump, frenar sus prioridades presupuestarias y dificultar la confirmación de funcionarios y jueces propuestos por el presidente, incluidos posibles candidatos a la Suprema Corte.
Trump conservaría sus facultades presidenciales para vetar proyectos aprobados por el Congreso. Para superar un veto presidencial se requieren los votos de dos terceras partes de ambas cámaras, una mayoría difícil de alcanzar para los demócratas. El presidente podría continuar utilizando órdenes ejecutivas y facultades en comercio, migración y política exterior, aunque estas decisiones podrían enfrentar impugnaciones judiciales.
En paralelo, legisladores demócratas y asesores de comités de la Cámara de Representantes han discutido el uso de audiencias, citatorios y solicitudes de documentos para investigar si Trump ha utilizado sus facultades presidenciales en beneficio propio, de aliados o donantes. Abogados de la Casa Blanca han orientado a funcionarios sobre cómo responder a estas solicitudes y la Casa Blanca solicitó al Departamento de Justicia una opinión sobre la posibilidad de invocar el privilegio ejecutivo para proteger comunicaciones del presidente con asesores privados.
