La suspensión solo aplica a nuevos solicitantes y reduce el tope de ahorro voluntario de 25 a 1 UMA; especialistas y trabajadores expresan opiniones divididas.
El gobierno federal decidió pausar y reformar la Modalidad 40 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con el objetivo de evitar un colapso financiero a largo plazo en el sistema de pensiones. Esta decisión ha generado opiniones divididas entre especialistas y trabajadores, quienes advierten sobre el impacto en quienes planeaban asegurar su ingreso futuro a través de este esquema.
La suspensión de la Modalidad 40 aplica únicamente a nuevos solicitantes y no afecta a quienes ya están inscritos o realizando pagos bajo este régimen. Entre los principales cambios, la reforma reduce el tope de ahorro voluntario de 25 Unidades de Medida y Actualización (UMAs) a un máximo de 1 UMA, lo que limita significativamente la cantidad que los trabajadores pueden aportar para incrementar su futura pensión.
Además, el nuevo criterio elimina la posibilidad de incorporaciones con efectos retroactivos, lo que impide a los interesados cubrir periodos pasados sin cotizar. Las condiciones contratadas bajo la modalidad solo se mantendrán hasta que concluya el periodo vigente, y el trámite será estrictamente digital a partir de ahora.
En México existen cerca de mil sistemas de pensiones distintos, siendo el IMSS y el ISSSTE los principales. La reforma fue implementada sin un debate público previo ni una evaluación financiera transparente, lo que ha generado inquietud entre los afectados, especialmente personas cercanas a los 50 años y de clase media, quienes habían optado por sacrificar ingresos presentes para asegurar una pensión digna en el futuro.
Especialistas como Eduardo Torreblanca y Ana Lilia Moreno González han señalado que la medida busca garantizar la viabilidad financiera del sistema, pero también advierten que la reducción de oportunidades afecta a quienes confiaban en la Modalidad 40 para mejorar su retiro. El nuevo criterio vincula la pensión al historial salarial formal, inhibiendo estrategias de ahorro voluntario elevado antes de la jubilación. El panorama es aún más complicado para millennials y jóvenes, quienes enfrentan la falta de esquemas favorables de ahorro para el retiro.
