Lindsay Clancy, de 36 años, enfrenta un juicio por el asesinato en primer grado de sus tres hijos: Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses. Los hechos ocurrieron el 24 de enero de 2023 en su vivienda en Duxbury, Massachusetts. Clancy se declaró no culpable.
La defensa argumenta que Clancy padecía psicosis posparto y que su estado de salud mental no fue atendido adecuadamente. Durante los cuatro meses previos a los asesinatos, recibió 13 medicamentos psiquiátricos diferentes sin que se identificaran a tiempo señales de alarma. En noviembre de 2022, Lindsay expresó preocupación por su estado y miedo a tomar medicamentos, temiendo desarrollar dependencia al Ativan, un fármaco para la ansiedad y el insomnio.
Susan Clancy, exsuegra de Lindsay, declaró que Lindsay era una madre cariñosa y que en noviembre de 2022 comenzó a pedir ayuda por insomnio, pérdida de apetito, ansiedad y tristeza. Susan ayudó a contactar a Lindsay con un programa de salud conductual perinatal de South Shore Health.
Testimonios en el juicio incluyen a Sheila Cavanaugh, capellana del Brigham and Women’s Hospital, quien se reunió con Lindsay 14 veces tras los hechos. Lindsay mencionó haber escuchado una voz masculina que le ordenaba matar a sus hijos y luego suicidarse. Paul Zeizel, psicólogo clínico y forense, afirmó que Lindsay no fingía sus síntomas tras 60 encuentros en tres años.
El psiquiatra Donald Condie revisó los expedientes médicos y detectó señales de evolución de depresión posparto hacia psicosis posparto, con síntomas de disociación, confusión y posibles alucinaciones auditivas. Paula Musgrove, madre de Lindsay, declaró que los medicamentos afectaban gravemente a su hija.
Tras los asesinatos, Lindsay intentó suicidarse saltando desde una ventana del segundo piso, lo que le causó una fractura vertebral grave y parálisis de cintura para abajo. La patóloga forense Elizabeth Laposata detalló que su temperatura corporal bajó a 27.8 grados Celsius tras permanecer en el suelo congelado.
La fiscalía sostiene que Lindsay es legalmente responsable y plantea que pudo planear los asesinatos antes de intentar suicidarse. La defensa prevé llamar al doctor Phillip Resnick, especialista en casos similares, como último testigo. La fiscalía podría presentar tres testigos de refutación.
Un grupo de mujeres vestidas de rosa acudió al tribunal para apoyar a Lindsay y pedir mejor atención para la salud mental materna, algunas viajaron desde Florida, Tennessee y Nueva York.
El juez William Sullivan indicó que los argumentos finales podrían presentarse el lunes o martes, dependiendo de la duración de los testimonios. Si Lindsay Clancy es declarada culpable, podría recibir cadena perpetua sin libertad condicional. En caso de ser declarada no penalmente responsable por razones mentales, sería enviada a un hospital psiquiátrico estatal de Massachusetts.
