Introducción
La historia política de México desde 1968 ha estado marcada por crisis y transformaciones electorales que han moldeado el sistema democrático actual. La llegada de la llamada Cuarta Transformación (4T) representa la cuarta torcedura en este proceso.
Crisis y reformas desde 1968
En 1968, el conflicto estudiantil y popular terminó en una represión policiaca en la Unidad Habitacional Tlatelolco, sin que se conozca el número exacto de muertos. El gobierno intentó resolver el conflicto sin éxito, recurriendo a teorías conspirativas. Ese mismo año se reformó la Constitución para reducir la edad para votar de 21 a 18 años.
En 1953 se reconoció constitucionalmente el derecho de las mujeres a votar y ser votadas, ejercido por primera vez en 1955. En 1968 solo existían cuatro partidos políticos: PAN, PRI, PPS y PARM. El PAN enfrentó una crisis interna en 1975 y no postuló candidato presidencial.
En 1977 se permitió la incorporación de nuevos partidos y se creó nueva legislación electoral. Se sustituyó la figura de “diputados de partido” por el sistema de representación proporcional y se legalizó el Partido Comunista Mexicano, que evolucionó hacia el PSUM, PMS y PRD. Las oposiciones comenzaron a ganar representación en cámaras federales, locales y ayuntamientos.
La segunda torcedura ocurrió en 1988 con la elección presidencial cuestionada conocida como la “caída del sistema”. La tercera torcedura fue el asesinato de Luis Donaldo Colosio en 1994, año en que la participación electoral alcanzó casi el 78 por ciento. En 1996 se realizaron reformas para ampliar el sistema político.
El PRI perdió varias gubernaturas, la Ciudad de México, la mayoría legislativa y la elección presidencial del 2000. La llegada de Vicente Fox y Felipe Calderón no representó una torcedura política. Los procesos electorales de 2012 y 2018 se desarrollaron en paz con un mayor número de partidos.
La cuarta torcedura y la 4T
La cuarta torcedura comenzó con la llegada de la 4T, caracterizada por un mal diagnóstico de los problemas nacionales, regresión política y concentración del poder. Se nombraron numerosos familiares en cargos oficiales, reviviendo el nepotismo. Funcionarios fueron designados con 90 por ciento de lealtad y 10 por ciento de capacidad.
Se interrumpieron programas y proyectos gubernamentales como el Seguro Popular, el aeropuerto de la Ciudad de México, la reforma educativa y judicial, el control de la deuda pública y las guarderías. Se concentraron los poderes constitucionales en el Ejecutivo mediante procedimientos en el Legislativo.
Se desmantelaron reformas del Poder Judicial para construir un poder parcial mediante la elección de sus integrantes. Esto fortaleció la presencia de la delincuencia organizada. Se ignoró a los adversarios políticos y se evitó el diálogo con la diversidad de México.
El oficialismo adelantó candidaturas y gastos de campaña en contra de disposiciones legales e intenta limitar las libertades de expresión con un nuevo tipo de censura oficial. La situación actual es considerada la torcedura más costosa en México en los últimos 58 años.
Cierre
Como afirmó Octavio Paz, “la historia no deja de ser una caja de sorpresas.” Muchos mexicanos creyeron en las promesas de cambio real ofrecidas por Morena en 2018, pero hoy hay mayor desencanto que satisfacción. La crisis política y las transformaciones electorales continúan siendo un tema central en el país.
