El poema andaluz “Ahora me toca a mí”, escrito por Rafael de León, ofrece una reflexión sobre la herencia, la relación entre padres e hijos y la justicia desde una perspectiva simbólica y ética, temas que se vinculan con el derecho sucesorio y la ética profesional de jueces y abogados.
El texto presenta a un padre campesino que, tras años de sacrificio, decide disfrutar de su patrimonio en lugar de dejarlo íntegro a sus hijos, a quienes critica por su actitud ociosa y desagradecida. Este conflicto plantea preguntas sobre los derechos y deberes en la transmisión de bienes familiares.
Entre los símbolos destacados en el poema está el sombrero cordobés, que representa la identidad y autoridad del padre frente a la pretensión burguesa de sus hijos. Asimismo, el campo y sus elementos reflejan el esfuerzo y la conexión con la tierra, mientras que los hijos aparecen como representantes de una generación que vive del legado sin esfuerzo.
El abogado simboliza la justicia formal y la mediación legal, contrapuesta a la justicia divina y popular que el padre invoca. Finalmente, el disfrute del padre con elementos como el vino, los toros y la música refleja su reivindicación del derecho a gozar la vida después del sacrificio.
Este análisis resalta la crítica social y ética que subyace en el poema, vinculando la literatura con debates actuales sobre la herencia, la justicia y la dignidad en la vejez.
