El riesgo aumenta hasta 1.5 veces en mujeres sin factores genéticos protectores, según estudios del Departamento de Ciencias Químico-Biológicas.
El investigador Humberto Francisco Astiazarán García, del Departamento de Ciencias Químico-Biológicas de la Universidad de Sonora, explicó que el consumo excesivo de carnes rojas, como la carne asada, puede aumentar el riesgo de cáncer de mama. Este riesgo, señaló, depende también de factores genéticos y ambientales, por lo que no todas las mujeres presentan la misma predisposición.
Astiazarán García detalló que dietas ricas en carnes rojas pueden incrementar hasta 1.5 veces la probabilidad de desarrollar cáncer de mama en mujeres que no cuentan con factores genéticos protectores. El equipo académico de la Unison lleva 14 años investigando la relación entre nutrición y cáncer, con 14 artículos publicados en revistas internacionales sobre el tema.
El especialista advirtió que cocinar carne a altas temperaturas genera compuestos potencialmente cancerígenos. Por ello, recomendó moderar el consumo de carnes rojas, sin eliminarlas completamente, y mantener una alimentación equilibrada. Destacó el valor nutricional de la dieta sonorense tradicional, que incluye leguminosas como el frijol y caldos con carne, verduras y granos. El frijol, en particular, beneficia la salud intestinal dentro de una dieta variada.
Astiazarán García subrayó que no existe una dieta mágica que sustituya la atención médica en mujeres con cáncer de mama. Para quienes enfrentan efectos secundarios que dificultan la alimentación, sugirió distribuir los alimentos en cinco comidas pequeñas al día y mantener un aporte adecuado de proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales durante el tratamiento. Además, advirtió que algunos suplementos nutricionales pueden interferir con medicamentos oncológicos y deben ser consultados con el equipo médico.
El equipo de la Unison ha realizado intervenciones nutricionales, como la publicada en la revista Journal of Nutrition, donde pacientes disminuyeron masa grasa y conservaron masa muscular, sin afectar el tejido óseo. Actualmente, se estudian alternativas para atenuar el deterioro óseo agravado por tratamientos contra el cáncer y se investiga cómo pequeñas vesículas transportan información biológica desde el tumor mamario, lo que podría preparar el tejido óseo para metástasis. Este último estudio está en etapa inicial y busca ampliar el conocimiento sobre la propagación del cáncer.
El investigador enfatizó la importancia de la detección oportuna del cáncer de mama para mejorar las posibilidades de curación. Invitó a las mujeres a estar atentas a cualquier cambio en sus mamas y acudir a los servicios de salud ante cualquier alteración. Además, las mujeres con diagnóstico reciente de cáncer de mama pueden contactar al investigador para recibir acompañamiento nutricional durante seis meses.
