El exmayor Hasan fue sentenciado a muerte tras el ataque de 2009 que dejó 13 muertos y más de 30 heridos en la base militar de Texas.
El presidente Donald Trump aprobó la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, exmayor del Ejército de Estados Unidos condenado a muerte por la masacre perpetrada el 5 de noviembre de 2009 en la base militar de Fort Hood, Texas. Durante ese ataque, Hasan, entonces psiquiatra militar, mató a 13 personas y dejó más de 30 heridas, convirtiéndose en el tiroteo más mortífero registrado en una instalación militar estadounidense hasta esa fecha.
La recomendación de ejecutar a Hasan mediante pelotón de fusilamiento fue presentada por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y la decisión fue comunicada por el portavoz del Pentágono, Sean Parnell. El secretario del Ejército será el encargado de establecer la fecha y el lugar donde se llevará a cabo la ejecución.
Hasan fue condenado en 2013 por 13 cargos de asesinato premeditado y 32 de intento de asesinato premeditado. Durante el juicio, actuó como su propio abogado y reconoció ser el autor de los disparos. En el momento del ataque, gritó ‘Allahu Akbar’ y utilizó una pistola equipada con mira láser. La investigación posterior documentó contactos de Hasan con Anwar al-Awlaki, clérigo vinculado con Al Qaeda en la península arábiga.
Actualmente, Hasan permanece en el corredor de la muerte militar en la prisión de Fort Leavenworth, Kansas. Es uno de los cuatro presos bajo sentencia de muerte en el sistema de justicia militar estadounidense y aún puede recurrir a tribunales federales para intentar detener la ejecución.
La última vez que Estados Unidos ejecutó a un condenado bajo el sistema de justicia militar fue en 1961, cuando el soldado John Bennett fue ahorcado. La decisión sobre Hasan marca un hecho inusual en la historia reciente de la justicia militar del país.
