Jubilados, derechohabientes y trabajadores del ISSSTE en Sonora han solicitado el cierre del Hospital Dr. Fernando Ocaranza debido a las malas condiciones de sus instalaciones y los riesgos documentados.
Una inspección realizada el 15 de junio detectó 42 observaciones en 30 puntos revisados, que incluyen deficiencias estructurales, electromecánicas y de seguridad. Entre las irregularidades se encuentran la falta de un Programa Interno de Protección Civil actualizado, ausencia de seguro de responsabilidad civil vigente y fallas en los sistemas contra incendios.
El hospital presenta deterioro general en infraestructura, con corrosión, humedad y plafones en mal estado. Las instalaciones eléctricas tienen cableado expuesto, contactos dañados y sobrecarga en tableros de áreas críticas. Además, hay fugas de agua constantes y falta de mantenimiento en elevadores, calderas y sistemas de aire acondicionado.
También se detectó falta de limpieza general, lo que genera riesgos de incendio y presencia de fauna nociva. Las rutas de evacuación carecen de señalización adecuada, las puertas de emergencia no cumplen con las normas y algunas escaleras desembocan en el techo. El hospital no cuenta con rampas para personas con discapacidad.
La diputada Gabriela Félix solicitó a los gobiernos estatal y federal el cierre del hospital y propuso un plan para garantizar la atención de los derechohabientes en otras instituciones mientras se construye un nuevo hospital. María Eugenia Rodarte, presidenta de la asociación de jubilados, informó que preparan una demanda penal contra las autoridades del ISSSTE y solicitan la renuncia de sus directivos.
Las observaciones detectadas no fueron solventadas y el expediente fue turnado a la autoridad federal para su seguimiento.
