Manifestantes exigían agua limpia y fueron dispersados con chorros de agua y gases lacrimógenos; no hubo detenidos ni lesionados graves reportados.
El 11 de octubre, ciudadanos de Guadalajara se manifestaron para exigir agua limpia en sus hogares, en respuesta a la crisis del agua sucia que afecta a la ciudad. La movilización comenzó después del mediodía en la glorieta de La Minerva, donde vecinos, colectivos y organizaciones civiles se congregaron para expresar su inconformidad.
Los manifestantes avanzaron hacia Casa Jalisco, residencia oficial del gobernador Pablo Lemus, señalando al Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) como responsable de la problemática. Al llegar al lugar, elementos antimotines implementaron un operativo policial para contener la protesta.
Frente a Casa Jalisco, los policías utilizaron mangueras con agua a presión y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. En respuesta, algunos participantes lanzaron agua sucia, pintura y bolsas con residuos contra los elementos de seguridad.
Hasta el momento de los reportes, no se registraron personas detenidas ni lesionadas de gravedad durante el enfrentamiento. Las autoridades no emitieron un posicionamiento oficial sobre el operativo policial ni sobre la situación del agua en la ciudad.
