La iniciativa del gobierno de Donald Trump busca frenar el fraude de visas y afectaría a instituciones y empresas tecnológicas.
El gobierno de Donald Trump presentó una propuesta que obligaría a las universidades en Estados Unidos a pagar 70 mil dólares por cada estudiante extranjero que solicite empleo en el país. Esta tarifa aplicaría a las instituciones que inscriban alumnos en el programa de capacitación práctica opcional, el cual permite a los universitarios trabajar en áreas relacionadas con sus estudios durante o después de su formación académica.
El programa de capacitación práctica opcional autoriza a los estudiantes extranjeros a laborar por un año tras su graduación, con una posible extensión de dos años adicionales para quienes cursan carreras en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. La propuesta también contempla un cobro de 30 mil dólares para la renovación del trámite por cada estudiante.
El Departamento de Seguridad Nacional argumentó que la medida responde a la necesidad de combatir el fraude de visas y limitar el acceso a mano de obra extranjera barata. Según la dependencia, la tarifa recaería directamente en las universidades que reclutan estudiantes internacionales, lo que podría afectar sus ingresos y la capacidad de atraer matrículas del exterior. Además, la iniciativa tendría repercusiones para empresas del sector tecnológico que dependen de estos perfiles profesionales.
El gobierno someterá la propuesta a un periodo de 60 días de comentarios públicos antes de su posible implementación. Mientras tanto, grupos empresariales y de educación superior preparan impugnaciones legales para intentar retrasar o bloquear la medida en los tribunales.
En el último año, la administración federal canceló el estatus legal de miles de estudiantes extranjeros, lo que resultó en detenciones y deportaciones. Además, en septiembre pasado, un tribunal bloqueó una normativa que pretendía limitar a cuatro años la estancia de los estudiantes internacionales en Estados Unidos.
