Las conversaciones priorizan reglas de origen, aranceles y la revisión del T-MEC 2027, con rondas previstas hasta 2026.
Las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos continúan enfocadas en aspectos técnicos, dejando de lado los temas políticos. Las conversaciones actuales priorizan asuntos como las reglas de origen, el comercio de acero y aluminio, los aranceles y la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), programada para iniciar en enero de 2027.
Durante las pláticas, no se han registrado críticas del presidente Donald Trump al gobierno mexicano, y ambas partes han mantenido el diálogo en un tono técnico. Entre los temas centrales está la reducción de aranceles de la sección 232, que afectan a las industrias automotriz, del acero y del aluminio en México. El objetivo principal de la delegación mexicana es disminuir estos aranceles para conservar la competitividad frente a otros países.
Estados Unidos ha reducido sus importaciones provenientes de México y Canadá, mientras que ha incrementado las compras a países asiáticos. Además, el gobierno estadounidense ha acordado con Corea, Japón y la Unión Europea la exportación de vehículos con un arancel del 15% y sin reglas de origen estrictas, a diferencia de los requisitos que México debe cumplir bajo el T-MEC. México busca evitar que se le impongan aranceles más altos o reglas más estrictas que a sus competidores internacionales.
La cuarta ronda de negociaciones, originalmente prevista para septiembre de 2026, fue aplazada por motivos de agenda estadounidense, aunque las conversaciones técnicas continuaron durante ese mes. Se estima que esta ronda pospuesta podría realizarse en octubre de 2026. Mientras tanto, Estados Unidos analiza nuevas medidas comerciales que podrían implementarse antes de finalizar 2026 o a principios de 2027, lo que podría impactar las condiciones de acceso al mercado estadounidense para productos mexicanos.
La negociación es dinámica y de largo plazo, por lo que México debe mantener un seguimiento constante, defender sus argumentos y vigilar las decisiones que tome Washington. El objetivo es conservar la ventaja competitiva de México en el mercado estadounidense, especialmente ante la inminente revisión del T-MEC y los cambios en el orden comercial global.
