La agencia calificadora Moody’s Ratings anunció la reducción de la calificación soberana de México de “Baa2” a “Baa3”, situando al país en el último nivel dentro del grado de inversión. Esta decisión responde a un deterioro sostenido en las finanzas públicas mexicanas, según el informe publicado el 20 de mayo de 2026.
Moody’s modificó también la perspectiva de negativa a estable, aunque advirtió que persisten riesgos significativos relacionados con el bajo crecimiento económico, el aumento de la deuda pública y el apoyo financiero constante a Petróleos Mexicanos (Pemex). La agencia destacó que el gobierno enfrenta dificultades para reducir el déficit fiscal debido al incremento del gasto rígido, ingresos limitados y la necesidad de recursos para Pemex.
El reporte señala que la deuda pública podría acercarse al 55% del Producto Interno Bruto (PIB) hacia 2028, mientras que se espera un crecimiento económico promedio de apenas 1% entre 2024 y 2027. Además, las políticas enfocadas en la soberanía energética y el aumento del gasto social han debilitado los mecanismos fiscales que garantizan la estabilidad financiera.
Moody’s también mencionó factores de incertidumbre, como la revisión próxima del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y cambios institucionales, incluyendo reformas judiciales, que han afectado la confianza de la inversión privada.
Con esta calificación, México se encuentra en una posición delicada, ya que “Baa3” es el último escalón dentro del grado de inversión, lo que indica que el país sigue siendo apto para recibir inversiones con riesgo moderado, pero está cerca de caer en la categoría especulativa. Una baja adicional podría aumentar los costos de financiamiento para el gobierno y generar cautela entre los inversionistas.
Recientemente, la agencia S&P Global Ratings también ajustó la perspectiva de México de estable a negativa, manteniendo sus calificaciones en “BBB” y “BBB+”, lo que refuerza la presión sobre la economía nacional.
A pesar del recorte, Moody’s destacó fortalezas importantes en México, como el tamaño y la diversificación de su economía, su integración comercial con Estados Unidos y la capacidad del Banco de México para responder ante choques económicos. Sin embargo, enfatizó que las decisiones fiscales en los próximos años serán determinantes para mantener el grado de inversión.
