La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, logró neutralizar una marcha organizada para desestabilizar su administración, en un contexto de tensiones políticas con Morena.
La movilización, promovida por figuras cercanas al gobierno federal, incluyó el traslado de simpatizantes desde Oaxaca y Chiapas, pero enfrentó bloqueos y resistencia local que impidieron su avance efectivo en la capital chihuahuense.
La estrategia de Campos incluyó desvíos de las caravanas y una amplia cobertura mediática para contrarrestar las acusaciones en su contra, manteniendo el apoyo ciudadano en la región.
En otro hecho relacionado, se reportó el robo de un dron utilizado por Mexicanos contra la Corrupción para vigilar una propiedad vinculada a una senadora de Morena, incidente que generó controversia sobre el uso de recursos y la actuación de autoridades locales.
