Especialistas recomiendan a padres vigilar conductas y redes sociales de sus hijos y reforzar protocolos escolares.
Especialistas y participantes de una mesa de análisis en Hermosillo hicieron un llamado a padres y madres de familia para fortalecer la comunicación con sus hijos y prestar atención a sus conductas y consumo en redes sociales, como medida clave para prevenir la violencia en escuelas. Durante el encuentro, se destacó que la comunidad estudiantil suele identificar señales previas a agresiones, ya que los jóvenes se siguen y observan en plataformas como Instagram, Facebook y TikTok.
Se planteó la necesidad de establecer mecanismos confidenciales que permitan a los estudiantes reportar amenazas o publicaciones que anticipen posibles ataques, sin temor a represalias. Además, se recomendó que la llamada ‘operación mochila’ no se limite a la revisión de pertenencias, sino que incluya conocer qué ocurre dentro de las habitaciones de los adolescentes, el contenido que consumen en internet, con quién se relacionan y qué situaciones afectan su comportamiento.
Las familias deben estar atentas a señales de alerta como el aislamiento progresivo, cambios en el comportamiento, conflictos con compañeros o maestros y publicaciones relacionadas con violencia o amenazas. Mantener una comunicación constante con los adolescentes es fundamental para detectar situaciones que requieran atención o intervención.
En el ámbito escolar, se subrayó la importancia de trabajar en el clima escolar para promover una cultura de paz y prevenir agresiones. Los directivos deben estar informados sobre la existencia de amenazas directas o indirectas, estudiantes que hablen de ataques o publicaciones que anticipen violencia, y reforzar los protocolos de protección en los planteles.
Cuando una estudiante recibe una amenaza de ser atacada fuera de la escuela, se recomendó tomar medidas para proteger tanto a la persona amenazada como a quien realizó la amenaza, involucrando a sus familiares. Las escuelas deben revisar situaciones en redes sociales relacionadas con conflictos dentro del entorno escolar.
Los participantes coincidieron en que la prevención comienza en casa, pero requiere la participación activa de instituciones educativas y familias. Advirtieron que los padres no deben delegar completamente la crianza en las escuelas ni esperar a que ocurra una tragedia para actuar. Es importante preguntar a los hijos si se sienten seguros, si han recibido amenazas o si consideran que su plantel es un espacio seguro.
Finalmente, se destacó la necesidad de fortalecer el acompañamiento psicológico, la educación socioemocional y el bienestar digital como estrategias para prevenir la violencia dentro o fuera de los planteles.
