El jardinero izquierdo fue pieza fundamental en el primer campeonato de la Liga Invernal de Sonora y es recordado en los Salones de la Fama del Deporte de Hermosillo y Sonora.
José Eradio Burruel fue un destacado pelotero de los Naranjeros de Hermosillo, donde se desempeñó como jardinero izquierdo desde 1958. Su carrera quedó marcada por su contribución decisiva en la temporada 1960-1961, cuando conectó un doblete ante el pitcher Emilio Ferrer de los Ostioneros de Guaymas en el estadio Fernando M. Ortiz, acción que otorgó a Hermosillo su primer campeonato en la Liga Invernal de Sonora.
A lo largo de más de tres décadas, Burruel participó en campeonatos nacionales, estatales e internacionales de béisbol y softbol, desempeñándose como jugador, manager y patrocinador de equipos. Además de su paso por los Naranjeros, jugó para los Mayos de Navojoa y los Broncos de Reynosa. El estadio de béisbol de Mazatán, su lugar de nacimiento, lleva su nombre en reconocimiento a su trayectoria.
Reconocimientos y legado en el deporte
Burruel fue inmortalizado en los Salones de la Fama del Deporte de Hermosillo y Sonora, distinción que refleja su impacto en el béisbol local. Nació el 17 de mayo de 1937 en Mazatán, Sonora, y falleció en julio de 2023. Antes de dedicarse al béisbol profesional, trabajaba y tomó la decisión de apostar por la carrera deportiva. Desde joven entrenaba en el barrio La Curva, cerca de la antigua Pera del Ferrocarril. Una anécdota familiar relata que en la temporada 1960-61 usó por error un guante más grande con el que hizo una atrapada que evitó un jonrón.
Vida personal y recuerdos familiares
José Eradio Burruel estuvo casado con Evangelina López y tuvo cuatro hijos: Luz Irene, Luis Roberto, José Eradio y Lupe Ana. Su hermano Héctor Burruel Tánori lo describió como “muy accesible” y con “don de la amistad”, afirmando: “Yo a mi hermano le encontré un don, que era el don de la amistad. Sabía hacer amigos. Era muy accesible y por eso tuvo una legión de amigos. La mano que extendía la hacía como amigo; era amigo de todos”. También recordó: “Como hermano era muy comprensivo. Siempre te daba la mano en los momentos difíciles. Como yo era el menor, me aconsejaba y me daba buenos tips”. La familia compartió que “les gustaba tanto el béisbol que dormían en el porche de una casa cerca del campo para levantarse en cuanto salía la primera luz del sol e irse a practicar”. Héctor Burruel Tánori expresó: “Lo más valioso que dejó fue la amistad. Me gustaría que las nuevas generaciones lo recordaran por eso, porque era amigo de todos”.
