La tesorera municipal de Hermosillo, Flor Ayala Robles Linares, respaldó la decisión del Ayuntamiento de suspender la aplicación de fotomultas a través de los arcos de seguridad vial. Señaló que esta medida no responde a un interés recaudatorio, sino a la necesidad de prevenir accidentes y proteger a la ciudadanía.
En entrevista para el noticiario De Primera Mano, Ayala Robles explicó que el 90% de los accidentes de tránsito en Hermosillo están vinculados con el exceso de velocidad, muchos de ellos con consecuencias graves o fatales. Por ello, enfatizó que el programa de fotomultas fue diseñado para reducir estos incidentes y no como una fuente de ingresos para el municipio.
“No es un tema de recaudación, es un tema de seguridad”, afirmó la funcionaria, quien aclaró que las multas electrónicas no estaban contempladas como parte del presupuesto municipal, sino que su objetivo principal era disminuir los siniestros viales.
La tesorera municipal también destacó que la Ley General de Movilidad establece límites de velocidad en las salidas de las ciudades. En este sentido, justificó la instalación de los arcos en zonas de alta circulación, como accesos urbanos, áreas escolares y fraccionamientos, para mitigar riesgos en estos puntos vulnerables.
“Especialmente en zonas donde hay universidades y escuelas, así como en salidas y entradas de fraccionamientos, existe un riesgo para la seguridad vial que debemos atender”, señaló.
Tras la operación de los sistemas de fotomultas, se ha observado una reducción significativa en los accidentes en ciertos puntos de Hermosillo, pasando de casi 30 incidentes diarios a aproximadamente seis en esas áreas específicas.
Actualmente, el Ayuntamiento ha optado por un esquema basado en amonestaciones preventivas, sustituyendo las multas económicas por acciones que buscan fomentar la conciencia vial entre los conductores.
