Sindicalizados agraviados por el cierre de Luz y Fuerza del Centro realizaron el acto; se discuten riesgos de agresiones personales tras mensajes desde Palacio Nacional.
Un grupo de extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro ingresó a las instalaciones de Los Pinos y derribó la estatua del expresidente Felipe Calderón, ubicada en el paseo de Los Presidentes. El acto fue realizado por sindicalizados del SNE, quienes manifestaron su descontento por las acciones tomadas durante el sexenio de Calderón, específicamente el cierre de Luz y Fuerza del Centro entre 2006 y 2012. La seguridad de Los Pinos permitió que el grupo llevara a cabo el acto de vandalismo sin intervención inmediata.
El incidente ha reavivado el debate sobre las consecuencias de los discursos de odio en México. Se advierte que Felipe Calderón podría estar en riesgo de sufrir una agresión personal, señalando como causa los mensajes que se interpretan como de odio y que han sido emitidos desde Palacio Nacional. Tanto Andrés Manuel López Obrador como Claudia Sheinbaum han destacado discursos críticos hacia Calderón y otros opositores del régimen, lo que ha generado preocupación sobre el clima político y social.
El contexto de tensión política se agrava con la reciente aparición pública de López Obrador, quien presentó su libro “Pueblo” desde “La Chingada” en Palenque, Chiapas, y elogió a Claudia Sheinbaum como “la mejor presidenta del mundo”. Estas declaraciones se suman a la polarización y a la percepción de hostilidad entre distintos actores políticos.
El derribo de la estatua y las advertencias sobre posibles agresiones personales reflejan el impacto de los mensajes políticos en la seguridad y la convivencia pública. Las autoridades no han informado sobre acciones legales tras el acto de vandalismo, pero el hecho ha encendido alertas sobre la necesidad de moderar el discurso público para evitar consecuencias mayores.
