Estados Unidos realizó un nuevo ataque contra una narcolancha en el Pacífico, sumando más de 200 muertes en el marco de su ofensiva contra el narcotráfico en la región.
La operación forma parte de una estrategia continuada para frenar el tráfico de drogas mediante el combate directo a embarcaciones utilizadas por grupos criminales.
Este tipo de ataques busca desarticular las rutas marítimas que conectan a los cárteles con mercados internacionales, afectando significativamente sus operaciones.
Las autoridades estadounidenses mantienen vigilancia constante en la zona para identificar y neutralizar estas embarcaciones, consideradas clave en el traslado de sustancias ilegales.
