La científica originaria de Hermosillo falleció el 1 de mayo de 2026 y su voluntad permitió trasplantes en Estados Unidos y Chile.
Adriana Lucía Romero Olivares, científica originaria de Hermosillo, falleció el 1 de mayo de 2026 a causa de un aneurisma cerebral. El 21 de abril de 2026, mientras trabajaba desde su casa en California, comenzó a presentar dificultades para hablar y fue trasladada a un hospital, donde se detectó que el aneurisma cerebral se había roto. El personal médico informó a la familia que Adriana presentaba muerte cerebral.
Su esposo comunicó a la familia que Adriana había expresado su voluntad de donar sus órganos. Gracias a esta decisión, la donación de sus órganos y tejidos benefició a seis personas en distintos países. El hígado, el corazón y el riñón izquierdo fueron trasplantados a tres pacientes en California, mientras que el riñón derecho fue trasplantado a un hombre en Nueva York. Ambos pulmones se destinaron a un hombre en Missouri y la córnea derecha fue enviada a un paciente en Chile. Además, el páncreas fue obtenido para fines de estudio.
Tras su fallecimiento, la familia de Adriana recibió cartas de agradecimiento de algunas de las personas que recibieron sus órganos. Adriana Lucía Romero Olivares se dedicó al estudio de los hongos y su adaptación a los cambios ambientales. Se formó como bióloga en la Universidad Autónoma de Baja California, donde también cursó una maestría, y obtuvo un doctorado en Ciencias Biológicas en la Universidad de California en Irvine. Su investigación se centró en cómo los hongos del suelo se adaptan al estrés ambiental y su influencia en los ecosistemas y el cambio climático.
En 2024, su historia fue incluida en el libro “Determined to be Extraordinary”, dedicado a mujeres destacadas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
