Tras el triunfo del Paris Saint-Germain (PSG), se registraron disturbios y enfrentamientos en varias áreas icónicas de París, lo que llevó a las autoridades a desplegar un operativo policial de gran escala.
Los incidentes ocurrieron en puntos estratégicos de la ciudad, donde grupos de aficionados protagonizaron altercados que afectaron la movilidad y la seguridad pública.
La policía intervino para controlar la situación y evitar que los disturbios se extendieran, manteniendo presencia en las zonas más afectadas durante varias horas.
