Hijos y nietos de figuras deportivas de Sonora sobresalen en disciplinas como béisbol, fútbol, boxeo y basquetbol.
Diversos deportistas originarios de Sonora y sus descendientes están sobresaliendo en diferentes disciplinas, consolidando un legado familiar que abarca desde el béisbol y el fútbol hasta el boxeo y el basquetbol profesional.
En el béisbol, Jonathan Aranda fue el único mexicano en participar en la Serie Mundial con el equipo de Tampa Bay. Por su parte, Erick Dessens, hijo de Elmer Dessens —quien jugó 14 temporadas en Grandes Ligas entre 1996 y 2010—, está en proceso de llegar a las Grandes Ligas, continuando así la tradición familiar en este deporte.
En el ámbito del fútbol, Sonora sigue exportando jugadores tanto al fútbol mexicano como al fútbol estudiantil de Estados Unidos. Destaca Romeo Acuña, de 12 años, quien participó con la Selección Sonora de fútbol sub-12 y fue campeón goleador con 9 tantos en el Campeonato Nacional. Romeo representa la tercera generación de futbolistas en su familia, pues es nieto de Francisco Javier ‘Jícama’ Acuña y su padre, Javier Acuña, tuvo una carrera profesional en equipos como Tigres, Jaguares, San Luis, Puebla y Cimarrones de Sonora.
En el boxeo, el hermosillense ‘Yoreme’ Mendoza logró el título mundial de Peso Mosca, sumando otro logro relevante para el deporte sonorense.
El basquetbol también cuenta con representantes destacados. Karim López, originario de Hermosillo y con 19 años de edad, juega en el equipo Memphis Grizzlies de la NBA. Su padre, Jesús ‘Chino’ López, también fue basquetbolista, lo que refuerza el legado familiar en esta disciplina.
Por otro lado, figuras históricas del deporte en Sonora están siendo reconocidas. Jesús Rubio Tovar, entrenador que llevó a la Selección Sonora a títulos nacionales en 1980 y 1981, ha sido propuesto nuevamente para ingresar al Salón de la Fama del Deportista Sonorense, tras dos postulaciones previas sin éxito. También se propone la entronización de Sergio ‘Buy’ Sánchez, defensa de la generación campeona nacional de Sonora en 1979, 1980 y 1981.
Estos casos reflejan la continuidad y el impacto de las familias sonorenses en el desarrollo deportivo, tanto en el presente como en la proyección de nuevas generaciones.
