La crisis energética en Cuba se agrava debido a cortes eléctricos prolongados que alcanzan hasta 20 horas diarias. Esta situación afecta a millones de habitantes en la isla, quienes enfrentan interrupciones constantes en el suministro de electricidad.
Además de los apagones, la falta total de diésel complica aún más la capacidad del país para generar energía y mantener operativos los servicios básicos. La escasez de este combustible limita el funcionamiento de plantas eléctricas y otros equipos esenciales.
Las autoridades cubanas trabajan para mitigar el impacto de estos cortes, pero la crisis energética continúa siendo un desafío importante para la población y la infraestructura del país.
La prolongada falta de electricidad y combustible pone en riesgo diversas actividades cotidianas y económicas en Cuba, generando preocupación sobre el futuro inmediato del suministro energético.
