Migrantes enfrentan muros, violencia y políticas de disuasión
La crisis migratoria actual expone a miles de personas a condiciones adversas durante su tránsito. En 2026, más de 390,000 personas cruzaron el Darién, una ruta peligrosa entre Colombia y Panamá. En agosto, 82,000 migrantes, principalmente de Venezuela, Ecuador y Haití, atravesaron esta zona.
México es la ruta principal para medio millón de centroamericanos que cruzan el país cada año. Sin embargo, enfrentan extorsiones, secuestros y violencia, incluso por parte de autoridades. Para contener el flujo, México militariza su frontera sur con la Guardia Nacional y aplica políticas de contención.
En Europa, cerca de 72,000 personas intentaron cruzar las vallas de Ceuta y Melilla el 30 de julio. La cifra oficial de fallecidos es de 67, pero organizaciones de derechos humanos estiman más de 140. Además, los cuerpos recuperados en las costas marroquíes no siempre se contabilizan.
Las muertes en el Mediterráneo, Darién y el desierto de Sonora reflejan las consecuencias de políticas de disuasión, contención y devoluciones en caliente.
Falta de santuarios protegidos para migrantes
A diferencia de la mariposa monarca, que recorre más de 4,000 kilómetros desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques de oyamel en Michoacán, donde culmina en un santuario protegido por ley y acuerdos internacionales, los migrantes no cuentan con espacios seguros durante su tránsito. Esta ausencia responde a decisiones políticas que impiden la creación de santuarios para migrantes.
La crisis migratoria sigue siendo un desafío para México, Estados Unidos y Europa, donde las políticas migratorias priorizan la contención y disuasión, afectando la seguridad y derechos de las personas en movimiento.