Ceuta y Melilla, ciudades españolas en el norte de África con más de 500 años bajo control español, enfrentan una crisis migratoria sin precedentes. Unos 60 mil marroquíes, impulsados por el gobierno de Mohamed VI, formaron una fila de 20 kilómetros para intentar ingresar a Ceuta.
Hasta el momento, España ha devuelto a Marruecos a 50 mil migrantes. Sin embargo, la travesía ha cobrado la vida de 67 personas que se ahogaron intentando llegar a Ceuta, además de otros fallecimientos por insolación y causas relacionadas.
El gobierno español, encabezado por Pedro Sánchez, no esperaba esta oleada migratoria, que ha generado una tormenta política en el país. El Rey Felipe VI expresó preocupación e indignación y pidió garantizar la seguridad en Ceuta y Melilla, donde España mantiene el control con sus fuerzas armadas.
Europa ha reaccionado cancelando temporalmente el estatuto Schengen debido a la crisis. El partido Vox criticó al gobierno de Sánchez por la gestión del fenómeno migratorio. En el contexto regional, Marruecos ha invertido 1.2 mil millones de dólares en armamento moderno, mientras Argelia se arma con tecnología militar avanzada proveniente de Rusia.
Se teme que la crisis migratoria pueda extenderse a otros países europeos. La situación se espera resolver en el transcurso de la próxima semana. La crisis ha generado también reacciones violentas entre migrantes marroquíes y residentes españoles en algunos casos.
La complejidad del conflicto involucra factores políticos y sociales que mantienen la atención en Ceuta y Melilla, con seguimiento recomendado para las próximas acciones de los gobiernos involucrados.
