El juniorismo político, entendido como la influencia y participación de familiares directos de políticos en cargos públicos, ha cobrado relevancia en México, especialmente desde 2018. Este fenómeno ha generado debates sobre nepotismo, eficacia y transparencia en la administración pública.
Históricamente, casos como el de Rodolfo Elías Calles, hijo del expresidente Plutarco Elías Calles, muestran que el juniorismo no es nuevo en México. Rodolfo tuvo un papel destacado como gobernador de Sonora (1931-1935) y en el sector empresarial, además de mantener cercanía con el presidente Lázaro Cárdenas.
Otros ejemplos incluyen a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien desarrolló una carrera política independiente tras la muerte de su padre, Lázaro Cárdenas, y Miguel Alemán Velasco, hijo del expresidente Miguel Alemán Valdés, quien fue senador y gobernador de Veracruz.
En contraste, hijos de presidentes como Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón no ocuparon cargos públicos relevantes, manteniendo cierta distancia de la política activa.
En la actualidad, el juniorismo se ha intensificado durante la llamada “Cuarta Transformación”, con la participación de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Su involucramiento en recomendaciones para obras públicas y posiciones dentro de Morena ha sido objeto de atención y cuestionamientos en la opinión pública.
