El presidente Andrés Manuel López Obrador y la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum han elevado la confrontación con Estados Unidos, señalando una supuesta injerencia estadounidense en la política mexicana.
La tensión se intensificó luego de la visita del secretario de Seguridad de Estados Unidos, Markwayne Mullin, a Palacio Nacional, tras la cual se anunció la renuncia de López Beltrán, hijo del presidente, a su cargo en Morena.
Sheinbaum acusó al gobierno estadounidense de intentar influir en las elecciones mexicanas de 2027 y rechazó solicitudes de extradición de políticos vinculados al crimen organizado, señalando que estas acciones representan una intromisión en asuntos internos.
Además, la mandataria respondió al embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, quien pidió evitar la politización del combate a los cárteles, recordándole que las decisiones sobre México corresponden a los mexicanos.
Este aumento en las tensiones plantea interrogantes sobre las posibles repercusiones para la administración de la Cuarta Transformación y para la relación bilateral entre ambos países.
