Líderes de comunidades indígenas han denunciado el uso de explosivos y maquinaria pesada en la montaña Kuuchamaa, un lugar sagrado para la Nación Kumeyaay ubicado en la frontera entre México y Estados Unidos. Estas acciones forman parte de la construcción de nuevos tramos del muro fronterizo impulsado por el gobierno estadounidense, que ha generado daños en territorios ancestrales y espacios ceremoniales.
Norma Meza Calles, representante de la Nación Kumeyaay, destacó la importancia espiritual de la montaña, comparándola con un espacio sagrado equivalente a una iglesia para otras comunidades. La edificación del muro se ha acelerado tras la exención de ciertos requisitos ambientales y culturales por parte del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) ha adjudicado contratos para construir más de 966 kilómetros de muro, con planes adicionales para un doble muro en otros 596 kilómetros, complementados con tecnología de vigilancia. En California, las detonaciones han provocado desprendimientos de rocas que afectan territorio mexicano.
En Arizona, se reportó daño a un geoglifo indígena de más de mil años conocido como “Las Playas Intaglio”, ubicado en tierras ancestrales de la Nación Tohono O’odham. Verlon Jose, presidente tribal, calificó la pérdida como devastadora y evitable. La CBP reconoció que el daño ocurrió de forma inadvertida, aunque confirmó que continuará la construcción de barreras y sistemas de vigilancia en la frontera.
Comunidades indígenas y grupos ambientalistas han alertado sobre el impacto que estas obras tienen en sitios ceremoniales, corredores de vida silvestre y patrimonio cultural protegido. Norma Meza Calles expresó su preocupación por la destrucción de la montaña y aseguró que la resistencia de su pueblo continuará.
