Más de mil árboles nativos han permitido que el panteón pase de ser uno de los puntos más calurosos a un área más fresca y resistente a la sequía.
El Panteón Yáñez, ubicado en Hermosillo, ha experimentado una reducción de hasta 1.5 grados centígrados en su temperatura tras un proceso de reforestación que incluyó la plantación de poco más de mil árboles. Según mediciones realizadas en 2018 y 2026, el sitio pasó de registrar temperaturas casi dos grados centígrados por encima del promedio de la ciudad a presentar condiciones más frescas que el entorno urbano.
La disminución de temperatura se atribuye a la presencia de árboles y arbustos que reducen la exposición directa del suelo a los rayos solares. Las especies plantadas, como palo verde, palo fierro, mezquite, tabachín, huizache y gobernadora, son nativas y adaptadas al calor extremo y a los periodos de sequía característicos de la región.
Actualmente, la sombra en el Panteón Yáñez se distribuye entre varios árboles pequeños, que comienzan a recuperar la cobertura vegetal que existía hace más de 20 años. Esta vegetación nativa permite que el espacio mantenga sus servicios ambientales incluso ante posibles restricciones en el suministro de agua, haciendo del panteón un ejemplo de área verde resiliente al estrés hídrico.
Para continuar con la recuperación ambiental, se realizará una jornada de plantación el próximo domingo sobre la calle José S. Healy, en coordinación con la Agencia Municipal de Energía y Cambio Climático. Además, la organización Caminantes del Desierto capacita a personas y grupos interesados en proyectos de reforestación, ofreciendo asesoría, préstamo de herramientas y vinculación con voluntarios.
