Recomiendan establecer horarios y espacios libres de dispositivos en casa y escuela; la colaboración familiar es clave.
Especialistas analizaron que la regulación del uso de teléfonos celulares en las escuelas requiere también ajustes en el entorno familiar, con el objetivo de reducir el consumo digital y mejorar la convivencia entre niñas, niños y adolescentes. Entre las medidas sugeridas destacan establecer horarios para el uso de dispositivos, evitar su presencia durante las comidas y dejar los teléfonos fuera de las habitaciones por la noche, lo que puede contribuir a mejorar los hábitos de descanso.
Las restricciones escolares buscan recuperar la concentración de los estudiantes y favorecer la convivencia durante los recreos. Sin embargo, los expertos advierten que la comunicación constante entre familias y estudiantes durante el horario de clases puede generar dependencia y dificultar la autonomía de los menores. Por ello, recomiendan evitar enviar mensajes a los hijos mientras están en clase y establecer espacios libres de dispositivos en el hogar.
El uso de la tecnología en las escuelas fue impulsado por diversas reformas educativas y se intensificó tras la pandemia, pero los especialistas insisten en que los dispositivos deben emplearse solo con justificación pedagógica y no como herramienta recurrente para cualquier actividad escolar. Además, señalan que algunos estudiantes recurren al celular como refugio durante los descansos, especialmente quienes enfrentan dificultades para socializar o presentan ansiedad social.
Para que las nuevas restricciones sean efectivas, las escuelas y las familias deben generar mecanismos que favorezcan la convivencia entre compañeros. La regulación no debe entenderse como castigo, sino como una medida orientada al bienestar de los estudiantes. Los adultos, por su parte, deben actuar con congruencia y revisar sus propios hábitos digitales antes de exigir límites a los menores.
Entre las recomendaciones prácticas se encuentran dejar los teléfonos fuera de las habitaciones durante la noche, utilizar herramientas de control parental para monitorear el tiempo en aplicaciones y redes sociales, y reducir el uso del teléfono antes de dormir. Un conductor compartió que se desconecta entre una hora y media y dos horas antes de acostarse, mantiene el dispositivo en modo avión y alejado de la cama, lo que contribuye a un mejor descanso.
La colaboración entre familias y escuelas es fundamental para que las medidas tengan continuidad. Explicar a los estudiantes las razones detrás de las reglas, respetar sus espacios de aprendizaje y dar ejemplo con un uso responsable de la tecnología son acciones que ayudan a construir hábitos digitales saludables.
