La NTSB analiza si el avión privado comenzó a desintegrarse antes de estrellarse en Greenacres el 1 de noviembre; entre las víctimas hay una familia con dos niños.
Nueve personas fallecieron en el accidente de un avión privado Learjet 60 ocurrido el domingo 1 de noviembre en la zona residencial de Greenacres, cerca de West Palm Beach, en el condado de Palm Beach, Florida. El siniestro sucedió alrededor de las 12:51 horas, tiempo local, cuando la aeronave, fabricada en 2004, se desplomó tras despegar del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, con destino al Aeropuerto de North Eleuthera, en las Bahamas.
A bordo viajaban siete pasajeros y dos tripulantes. Entre las víctimas se encontraba una familia compuesta por el empresario tecnológico Adam Robinson, su esposa Helen Sharp y sus hijos Emma (4 años) y Charlie (2 años), así como dos amigos cercanos, Charmi Fehr y Rachael Reed, la niñera Anita Maria Cetina, y los dos integrantes de la tripulación: el capitán Jeffrey Gregory (55 años) y la copiloto Nathalia Gadelha Filgueiras (20 años).
El impacto provocó una explosión e incendio que dejó un cráter en el lugar y dispersó restos de la aeronave en los alrededores. Una cámara instalada en un vehículo captó los últimos instantes del vuelo y el momento del impacto. Además, un hombre en tierra resultó lesionado en una pierna debido al accidente.
Durante el vuelo, la tripulación reportó acumulación ligera de hielo transparente y turbulencia moderada a unos 35 mil pies de altura. Los pilotos solicitaron ascender a 37 mil pies, autorización que fue concedida. Menos de 30 segundos después, la aeronave comenzó a perder altitud rápidamente, con descensos de hasta 20 mil pies por minuto y una condición de exceso de velocidad. Antes de perder contacto, los pilotos emitieron una señal de auxilio con la palabra ‘Mayday’.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) informó que existen indicios de que el Learjet pudo haber comenzado a desintegrarse antes de impactar contra el suelo, ya que se hallaron partes de la aeronave dispersas a cierta distancia del punto principal del impacto. Las causas de la posible desintegración aún no se han establecido y se investigan factores como condiciones meteorológicas, fallas mecánicas u otros elementos.
Las autoridades continúan con la recuperación de restos y analizan si será posible obtener información de la grabadora de voz de la cabina. La NTSB advirtió que los hallazgos iniciales podrían modificarse conforme avance el análisis técnico. Para conocer el reporte inicial del accidente, consulte la cobertura previa.
