Algunos fragmentos podrían sobrevivir la reentrada y caer en una franja que incluye el centro de México y Sudamérica.
El telescopio espacial Swift, lanzado en noviembre de 2004 con una misión inicial de dos años, regresará a la Tierra sin control en las próximas semanas, según informó la NASA. Tras casi 22 años de operación, la mayor parte del observatorio se desintegrará al entrar en la atmósfera, aunque algunos fragmentos podrían sobrevivir y caer en una franja que abarca desde el centro de México hasta gran parte de Sudamérica y zonas oceánicas.
La NASA considera improbable que los restos representen un peligro para las personas. La última observación del Swift ocurrió el 20 de octubre de 2026, cuando orbitaba a menos de 275 kilómetros de altura, una altitud donde la resistencia atmosférica dificulta mantener estables sus instrumentos. La caída se volvió inevitable en agosto de 2026, cuando la NASA y Katalyst Space desistieron de rescatar el observatorio con la nave robótica LINK.
Durante su misión, el Swift estudió fenómenos energéticos del universo y fue reconocido por su rapidez para localizar explosiones cósmicas, como estallidos de rayos gamma y supernovas. Detectó más de 2 mil estallidos de rayos gamma y más de mil 400 supernovas, y generó información utilizada en aproximadamente 7 mil artículos científicos. En 2005, observó por primera vez el resplandor de un estallido corto de rayos gamma que duró apenas 0.03 segundos, respaldando la teoría de que estos eventos se originan por la fusión de dos estrellas de neutrones.
El archivo público del Swift contiene alrededor de 12 terabytes de datos y más de 1.5 millones de imágenes, que seguirán disponibles para la comunidad científica. La NASA busca alternativas para mantener la capacidad de responder rápidamente a nuevos fenómenos cósmicos tras el fin de la misión del Swift.
