Jair Antonio Avilés Ramírez busca autorización formal tras tres años de emprendimiento y reporta vigilancia y advertencias del personal de seguridad.
Jair Antonio Avilés Ramírez, estudiante y emprendedor de la Universidad de Sonora, ha solicitado a las autoridades universitarias el permiso formal para vender alimentos dentro del campus. Avilés Ramírez lleva tres años realizando esta actividad, que incluye la venta de fresas con crema y otros productos, con el objetivo de cubrir sus gastos universitarios y apoyar económicamente a otros estudiantes foráneos.
El negocio de Avilés Ramírez genera ingresos para él y para seis o siete estudiantes que colaboran en la venta. Las ganancias se destinan a cubrir colegiaturas, renta, alimentación y otras necesidades básicas de los involucrados. Según el propio Avilés Ramírez, su emprendimiento busca principalmente apoyar a la comunidad estudiantil: “Durante tres años mi emprendimiento se ha encargado solamente de darle apoyo a los estudiantes, de salir adelante todos juntos”.
A pesar de haber buscado la autorización formal ante Rectoría y Vicerrectoría, Avilés Ramírez no ha recibido una respuesta definitiva. Las autoridades le han solicitado enviar correos electrónicos y llenar formularios, pero hasta el momento no ha conseguido el permiso necesario para operar de manera regular dentro del campus.
Durante el semestre actual, tras cambios en la administración y en el personal de vigilancia, Avilés Ramírez denunció actos de hostigamiento. Señaló que ha sido objeto de grabaciones, vigilancia constante, comentarios intimidatorios y advertencias de posible retiro del lugar. Sin embargo, no le han quitado el puesto porque se ha negado a retirarse mientras busca una solución institucional.
El personal de vigilancia indicó que la instrucción es solicitar a los vendedores que presenten el permiso correspondiente para realizar actividades dentro del campus. Negaron que existan motivos personales para retirar a Avilés Ramírez y afirmaron que la permanencia de los vendedores está sujeta a autorización institucional.
Hasta el momento, no se ha obtenido una postura oficial de las autoridades universitarias sobre la solicitud de permiso ni sobre las denuncias de hostigamiento. Avilés Ramírez pidió que Rectoría atienda su caso y valore una alternativa para que él y sus compañeros puedan continuar con su actividad económica.
