Identifican cauces y zonas urbanas de riesgo; recomiendan evitar cruces durante precipitaciones.
Protección Civil mantiene vigilancia en varios ríos, arroyos, canales y vados de Sonora que representan un riesgo para la población durante lluvias intensas. Las autoridades han identificado que las precipitaciones pueden transformar estos cauces en puntos peligrosos, incluso si el nivel del agua parece bajo o si la lluvia ha sido menor en la zona.
Entre los ríos bajo especial atención se encuentran el Sonora, San Miguel, Yaqui, Mayo, Bavispe, Altar, Magdalena, Santa Cruz, San Pedro y Mátape. También se vigilan los ríos Sonoyta, Bacanuchi, Zanjón, Sahuaripa y Moctezuma, así como los arroyos Cocoraque y Quiriego. La Coordinación Estatal de Protección Civil advierte que las lluvias en las partes altas de las cuencas pueden provocar incrementos rápidos en los niveles de agua, lo que incrementa el riesgo de desbordamientos y corrientes peligrosas.
En Hermosillo, la vigilancia se centra en los ríos Sonora y San Miguel, además de arroyos urbanos como Norberto Ortega, Emancipación, Primero Hermosillo, Cuatro Olivos, Sahuaro, Café Combate, La Manga, Las Víboras, Palo Verde, Cerro del Apache Sur y Altares. Los canales Lázaro Cárdenas, San Benito y Villas del Pitic, así como los vados Guadalupe Victoria y Progreso, también son considerados zonas de riesgo durante la temporada de lluvias.
En el sur del estado, los ríos Yaqui y Mayo atraviesan municipios y comunidades donde las lluvias pueden generar incrementos significativos en los niveles de agua. En la región serrana, los ríos Bavispe, Sahuaripa, Moctezuma y Mátape requieren atención especial por los escurrimientos rápidos que pueden presentarse desde las partes altas de las cuencas.
Protección Civil recomienda a la población evitar cruzar ríos, arroyos, canales y vados durante o después de lluvias intensas, incluso si el nivel del agua parece bajo. También se aconseja no intentar atravesar zonas inundadas a pie o en vehículos y atender los avisos oficiales, especialmente los cierres preventivos de caminos o cruces. Durante la temporada de lluvias, cauces que normalmente están secos pueden convertirse rápidamente en corrientes de agua con fuerza suficiente para arrastrar vehículos y personas.
